El acelerado avance de la inteligencia artificial (IA) está transformando los fundamentos del desarrollo económico
y social, así como la geopolítica a escala mundial. En este contexto, América Latina y el Caribe enfrenta desafíos
estructurales que configuran lo que hemos denominado “trampas del desarrollo”: una de baja capacidad para crecer;
otra de alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión social, y una tercera de bajas capacidades institucionales
y de gobernanza poco efectiva. Estas tres trampas están profundamente interrelacionadas y se retroalimentan
mutuamente, generando un círculo vicioso de estancamiento productivo, exclusión social y fragilidad institucional.